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jueves, 20 de octubre de 2011

Remo/Guadalajara 2011


       

   Una Maravilla

El remo sigue dando alegrías y suma ocho medallas en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. El día arrancó con la plata lograda por el cuatro sin timonel ligero masculino, tuvo su pico con el oro de las chicas en cuádruple par y cerró con el bronce de ocho con timonel masculino.
De punta a punta, el cuádruple par femenino (integrado por María Laura Abalo, María Gabriela Best, Miranda D´Amario y Milka Kraljev) lideró la regata y consiguió en Ciudad Guzmán la quinta medalla de oro para el remo nacional. Ya van ocho en total. En esta disciplina, Canadá terminó segundo y Estados Unidos se llevó el bronce.
En lo personal fue la tercera medalla para Gabriela Best, que se despide de estos Panamericanos con dos oros y una plata. El bote argentino arrancó enfurecido y clavó un tiempo de 1:36.25 en el primer tramo de 500 metros. Sacó ventaja, lideró la regata, y cruzó la meta en 6.34.46. Canadá quedó a 3.22. En la regata anterior, del single ligero femenino, Deborah Lince terminó quinta.
Antes del oro hubo una alegría con sabor agridulce, ya que el cuatro sin timonel ligero varonil, integrado por Nicolai Fernández, Carlo Lauro, Pablo Mahnic y Diego Gallina, sumó una medalla de plata. Cuba se quedó con el oro, y Chile conquistó el bronce. El equipo argentino arrancó detrás del cubano y, en un final más que ajustado, se quedó sin la medalla de oro por apenas 15 centésimas. Sí, increíble. El bote caribeño clavó un tiempo de 6:06.06, mientras que los argentinos cerraron con 6:06.21.
Para completar, ocho con timonel, con Diego López, Mariano Sosa Ribicich, Joaquín Iwan, Ariel Suárez, Rodrigo Murillo, Sebastián Fernández, Agustín Silvestro, Sebastián Claus y Joel Infante (timonel) logró la presea de bronce al quedar atrás de Estados Unidos y Canadá. De esta manera, el remo suma un total de ocho medallas. Una maravilla para el deporte argentino.


martes, 18 de octubre de 2011

Como pez en el agua


PANAMERICANOS - GUADALAJARA 2011

El remo, un orgullo nacional. En el lago Zapotlán, las juntamos en palas: tres medallas de oro en un día histórico para nuestro deporte.
Imágenes retro comenzaron a danzar en Ciudad Guzmán, a 140 km de Guadalajara. En el lago de Zapotlán, donde reinaba el sol y el calor, el remo argentino volvió a hacer honor a su historia y, con tres oros en cuatro regatas, obligó a los presentes a hacer un viaje en el tiempo y rememorar las emociones de Buenos Aires 1951 y Winnipeg 1999, cuando Argentina se lucía bañándose con siete doradas.
Doce años y mucha agua turbia corrió por debajo de esos botes para que Argentina volviera a gritar que obtuvo tres oros en un mismo día de competencia en un Juego Panamericano. Guadalajara 2011 quedará en la historia.
Y la historia arrancó tempranito. A las 9 local, María Gabriela Best y María Laura Abalo abrieron pista al sueño con la presión de poder darle la primera medalla de oro a la delegación. “Esto es para todos los machistas”, disparó Best apenas consumada la victoria en la categoría doble sin timonel. Y agregó: “Es un honor que la primera medalla de oro haya llegado del remo femenino, está muy bueno”.
Gabriela, oriunda de Rosario, solía cruzar el río Paraná en lancha para ir a la playa, hasta que una amiga la avivó y la instó a cruzar en bote, bajo el argumento de que era gratis. Así, para lograr un ahorro, terminó agarrándole el gustito al remo, y finalmente pudo lograr el oro que tanto anhelaba. En Río 2007, su debut en Juegos Panamericanos, había conseguido una medalla de plata y una de bronce.

Pero las alegrías en Guadalajara tenían que continuar. Y siguiendo con el ritmo que impusieron Best y Abalo, la dupla de doble par masculino integrada por Ariel Suárez y Cristian Rosso ganó de punta a punta su prueba. “Yo soy singlista y Rosso también. El año pasado Pancho Pfaab nos unió y nos fue bastante bien en copas del mundo y mundiales”, resaltó Suárez, destacando lo inimaginable que resultaba este oro hace poco más de un año. Como si esto fuera poco, esta pareja ya tenía asegurada su plaza para Londres 2012: “En el Mundial de Eslovenia conseguimos el pase en doble par para los Juegos Olímpicos, y eso nos dio confianza”, sostuvo el tigrense. Rosso, en cambio, quiso hacer hincapié en Cuba, y relató la satisfacción que tuvo tras haberle ganado a una selección con la que arrastran una pica desde el 2007, cuando él perdió un oro a manos de ellos y Suárez, dos. “El año pasado, en la Copa del Mundo perdimos con Cuba. Veníamos adelante, tuvimos un problema faltando dos remadas y perdimos. Una bronca terrible. Con ellos hay una rivalidad que viene de Río. Ahora, la gran motivación era ganarles”.
Ya en la cuarta regata llegó la tercera victoria. El cuatro sin timonel (Murillo, Fernández, Silvestro e Iwan), al igual que en Río, se quedó con el oro. Pero la alegría ya había comenzado antes de lograr el éxito; Rodrigo Murillo, el más jodón del cuarteto, se apareció en la zona mixta con una peluca: “Me tenía mucha fe, la quería llevar en el bote y el entrenador me dijo que no. Finalmente la llevé aparte pero yo me la quería poner”, tiró Rodrigo y, rotando su rostro a una seriedad absoluta, se centró en lo deportivo: “Lo veníamos soñando desde hace un año”. Minutos más tarde, continuando con el clima festivo y serio que se mezclaba en los nuestros, Iwan, el único sobreviviente de los anteriores Panamericanos, explicó: “Yo sufrí en el 2007 porque los botes llegaron doce horas antes. Ahora vinimos 30 días antes, más preparados y pudimos ganar por una mayor ventaja”.
Tres historias de oro.

Fuente: Diario Olé

Oro en el agua


PANAMERICANOS

El remo sigue sumando medallas de oro para la Argentina. Ahora, Santiago Fernández, Cristian Rosso, Ariel Suárez y Cucchietti ganaron en el cuádruple par de remos cortos y le dieron la quinta medalla dorada al país.
Las medallas de oro siguen brotando del agua. En esta ocasión, en la modalidad de cuatro pares de remos cortos, los argentinos se impusieron en la final. De esta forma, Alejandro Cucchietti, Santiago Fernández, Cristian Rosso y Ariel Suárez se quedaron con el primer puesto y le dieron la quinta medalla de oro a nuestro país.
Tres de estos competidores ya fueron ganadores de medallas de oro el lunes, ya que lo hicieron en diferentes modalidades. Cristian Rosso y Ariel Suárez ganaron en el doble par sin timonel, mientras que Santiago Fernández formó parte del cuarteto que triunfó en el doble par sin timonel.
Los argentinos se impusieron con un tiempo de 5m51s69/100 delante de los cubanos Javier Concepción, Yoennis Hernández, Eduardo Rubio y Adrián Oquendo.
Fuente: Diario Olé

Casi the Best

ACTUALIDAD - PANAMERICANOS


Maria Gabriela Best, quien este lunes consiguió la medalla de oro en Dos remos largos sin timonel, mancó a 500 metros del final y se quedó en Single con la de plata, presea a la que ella apuntaba

Una pena. Y una honra a la vez. María Gabriela Best, quien este lunes se había llevado la medalla de oro junto con María Laura Abalo en la categoría Dos remos largos sin timonel, esta vez se quedó con las ganas y debió conformarse con la presea de plata. Aunque, de acuerdo con lo declarado por ella después de la regata, era a lo que apuntaba. "Mi idea era ir por la medalla de plata porque sabía que la canadiense era muy buena. Pensé que ella ganaba la regata caminando pero al final se quedó con la de oro Margot Shumway", dijo, conforme. 
Venía liderando la competencia Single, de 2.000 metros y, a unos 500 del final, fue relegada por la norteamericana Margot Shumway. En el tercer lugar se clasificó la canadiense Isolsa Penney. La regata se dio como se esperaba, con la argentina dando todo al principio y con la estadounidense arrasando en los metros finales.
De todas formas los tiempos de la regata fueron parejos y, si bien Gabriela Best apuntaba a la medalla de plata, estuvo cerca de la de oro. Los tiempos fueron: Margot Shumway (EE.UU), 7m53s05mm; Gabriela Best (Argentina), 7m55s55mm, e Isolsa Penney (Can), 8m06s88mm. 

Best consiguió la primera medalla del martes para la armada argentina, la novena para nuestro medallero (4-3-2). María Gabriela consiguió la plata, al igual que en Río de Janeiro 2007, en la edición anterior de los Juegos Panamericanos.
En tanto, en doble par ligero femenino, las argentinas Sofía Esteras y Carolina Schiffmacher entraron en la cuarta posición detrás de las mexicanas Ramírez-Pérez, que se quedaron con el oro, mientras que Cuba se adjudicó la medalla de plata y Estados Unidos la de bronce.

Fuente: Diario Olé

jueves, 13 de octubre de 2011

Náuticos Arg. en la Historia.


Las motos acuáticas: el nacimiento de una pasión.


La historia de este popular deporte acuático se remonta al año 1973, cuando Clayton Jacobsen II, un fanático del motocross que vivía en Arizona, decidió que su deporte favorito debería poder practicarse en el agua. A tal efecto, inventó el primer vehículo acuático motorizado para uso personal: el jet ski. Este fue, posteriormente, el nombre específico que la empresa Kawasaki le dió al invento de Jacobsen cuando empezó a comercializar la primera moto acuática, pero poco tiempo después ya se había convertido en el nombre genérico para definir a todas las motos acuáticas.

El modelo original, tenía un motor de 400cc y permitía a una persona practicar libremente el ski acuático sin necesidad de una lancha. Sin embargo, el manejo de esta embarcación primigenia era poco más que un desafío, especialmente cuando el agua estaba algo movida. Durante unos cuantos años se trató de desarrollar mejoras que permitieran optimizar su control y estabilidad, con lo que se tornó en una embarcación muy manejable.



Imagen de la Kawasaki Jet Ski, primera moto acuática del Mundo
Imagen de la Kawasaki Jet Ski, primera moto acuática del Mundo.







La idea surgió de la mente de un fanático del motocross, cuando decidió que su deporte favorito seguro que se podía practicar en el agua.

Los primeros pasos serios.
Un doble golpe de efecto llegó a finales de los '80 con el desarrollo y producción de motos acuáticas para dos personas que fueran sentadas (en los modelos previos se debía ir de pie). Además de permitir una mayor comodidad, estas embarcaciones eran más estables, seguras y fáciles de usar que sus predecesoras.

Desde principios de los '90, se ha mejorado mucho en la tecnología y desarrollo de las embarcaciones: desde el casco hasta el motor y gestión de la combustión, han hecho posible que las motos acuáticas sean barcos pequeños muy fáciles de gobernar. Hasta tal punto esta afirmación es cierta, que el modelo Sea-Doo de la empresa canadiense Bombardier ha llegado a ser la embarcación más vendida del mundo. 


A día de hoy, existen modelos capaces de transportar tres personas y alcanzar velocidades de entorno a los 120 km/h ; se realizan competiciones anuales de todo tipo, desde travesías en solitario a Copas Mundiales. Se ha extendido tanto la popularidad de esta práctica deportiva, en parte por su accesibilidad económica como por su sencillez en el manejo, que cada año son más los adeptos que se suman a este deporte para iniciarse, de forma sencilla, en el mundo acuático.



Esta accesibilidad, sin embargo, ha provocado innumerables accidentes, a menudo mortales, provocando que en España se exija, para poder poseer y navegar en una de estas embarcaciones, un título acreditativo otorgado por la Federación Española de Motonáutica, un seguro obligatorio (como en el caso de los vehículos de carretera) así como registrar la moto acuática en un registro específico para este tipo de embarcaciones, lo que conllevará que todo moto acuática autorizada a surcar cualquiera de las costas de nuestro litoral, deberá estar matriculada para identificarla en caso de que cometa cualquier infracción de las normas de navegación.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Náuticos Arg. en la Historia.

HISTORIA DE LA VELA - PARTE I

No se sabe a ciencia cierta donde o cómo se inició el hombre en esto de la navegación. Podemos suponer que después de que descubriese que su cuerpo se sostenía sobre un tronco, se le ocurrió unir dos o más troncos para formar una balsa como transporte. A partir de aquí todo sería cuestión de lógica: se sabe que en la Edad de Piedra, ya se construían embarcaciones ahuecando un tronco y como medio de impulso se usaban remos cortos. Con posterioridad se recubrieron de tejidos impermeables y tras esto se construyeron utilizando planchas de madera, atadas o cosidas entre sí, o sujetas con clavijas a una armadura interna. Tras esto, se pudo comprobar que si se les ponían velas a los barcos, éstos se movían más rápido impulsados por el viento. Estas velas probablemente en un principio eran de juncos entretejidos o pieles. 
Recreación digital de un birreme griego.
Recreación digital de un birreme griego.

Recientes investigaciones (finales de 2.005) han demostrado que la embarcación más antigua hallada, corresponde a un barco de pesca, descubierto en Corea del Sur por el equipo científico del Museo Nacional Gimhae. Dicha embarcación está confeccionada en madera de pino y medía cuatro metros y medio de largo por sesenta centímetros de ancho. Su calado era de veinte centímetros, ideal para la navegación en zonas poco profundas. Su antigüedad: 8.000 años.


Los primeros pueblos en tratar de dominar los mares, fueron los que pertenecían a la cuenca del Mediterráneo, que vieron en éste una auténtica "autopista" comercial.
Los primeros navegantes.
El descubrimiento de la embarcación coreana no quita el hecho de que los pueblos de la cuenca del Mediterráneo fueron los primeros en volcarse al mar como si de una autopista se tratara.
Los cretenses son quizá el más enigmático de los primeros pueblos de navegantes. A diferencia de los demás barcos construidos por griegos, egipcios, romanos o cartagineses, no se han hallado restos suficientes de bajeles cretenses que nos permitan una detallada reconstrucción. Sólo de las pinturas y esculturas minoicas pueden deducirse algunos detalles de los barcos que construyó la primera potencia naval de la que se tiene noticia.
Durante muchos siglos los cretenses dominaron el comercio en el Mar Mediterráneo. Para proteger dicho comercio, se necesitaba una flota de guerra que dominara las rutas comerciales con Asiria, Egipto o Grecia.

Los primeros barcos de guerra, según se desprende de esculturas y pinturas, tenían una roda alta y a popa presentaban un remo a modo de timón. Carecían de vela y se impulsaban por remos. Inicialmente no tenían cubierta y eran manejados por unos treinta remeros. A proa y popa presentaban unas pequeñas plataformas de combate. En los primeros tiempos, estas pequeñas embarcaciones tenían una misión de vigilancia costera. Más adelante, el aumento del tráfico mercante y los primeros ataques de piratas y barcos de otras potencias mediterráneas a los barcos cretenses, lejos de la protección de estas fuerzas costeras, impulsó a los cretenses a la construcción de barcos más grandes dotados ya de velas y capaces de lograr la supremacía en el mar. Estos barcos tendrían unos 30 metros de eslora, por 5 de manga, y estaban impulsados por 50 remeros. En estos modelos ya se incluía una vela para facilitar los desplazamientos por alta mar. El mástil que sujetaba la vela estaba compuesto por dos palos apoyados en las bordas que se unían en el extremo superior, de la misma forma que los barcos egipcios. La diferencia entre éstos y los cretenses eran básicamente dos: el sistema de aparejo y la existencia de una roda elevada a proa mediante un tajamar, mucho más alta que la de popa. La madera empleada era, posiblemente, de ciprés.

La decadencia comercial de Creta, unida al incremento del poder naval de los fenicios, griegos y egipcios, marcó el final de Creta como potencia naval.

Los fenicios, originarios del actual Líbano, disponían de diferentes tipos de embarcaciones. Por un lado, existía la llamada gauloi (bañeras) por los griegos, que era una embarcación de carga y que recibía este apodo debido a que era de forma ancha y redondeada. Solía tener entre 20 y 30 metros de eslora y de 6 a 7 de manga. El calado era de unos 1,5 metros y el casco estaba impermeabilizado con pez. Para proteger a la embarcación de posibles maleficios, llevaban en la proa una figura con la forma de algún animal; la popa solía ser de perfil redondeado y terminaba en forma de cola de pescado.
Por otro lado, encontramos la galera de guerra fenicia. Era un birreme (impulsado por dos órdenes de remos), con un mástil en el centro de su eslora. La característica más notable de estos navíos es que eran rápidos, manejables y de escaso calado. Fue su estrecha pasarela de combate y su poderoso espolón en forma de cuerno, una innovación muy plagiada posteriormente. La pasarela de combate albergaba a las tropas de infantería que, durante la batalla, tenían como misión la defensa del barco y el abordaje del contrario. Sabemos que los fenicios llegaron por el norte hasta Britania e incluso se están cuestionando una serie de hallazgos en Brasil que podrían ser testimonio de su presencia en dichas latitudes. Podría rebatir esta posibilidad el hecho de que preferían navegar al abrigo de las costas.

La técnica constructiva de los barcos egipcios estaba limitada por el tipo de árboles que crecían en las riberas del Nilo. Carecían de quilla y armazón, ya que estaban construidos por pequeños bloques de "acacia nilótica" unidos entre sí como si fueran ladrillos. El ariete de proa estaba reforzado con bronce y un poderoso remo en la popa hacía las veces de timón. Un mástil único presentaba en su extremo superior la primera cofa de combate. Las velas, amplias y bien diseñadas, podían ser cargadas sin necesidad de tenerlas que arriar. Una borda alta y robusta protegía a los remeros.




Parte de los hechos históricos que respalda la rica historia de las velas y su surgimiento.

Náuticos Arg. en la Historia.

LA HISTORIA DE A VELA - PARTE II

Para proteger el comercio de sus naves y atacar a las griegas, Cartago dispuso de una importantísima flota de guerra compuesta por veloces monorremes (con un sólo orden de remos movidos cada uno por dos remeros) empleados en misiones de avanzada y ataque a mercantes, y las míticas penteras. La venganza de Roma, tras la última Guerra Púnica, borró todo rastro de la configuración de la pentera y de su estructura. Ante la imposibilidad de determinar con exactitud como serían las penteras, hay historiadores que se inclinan por calificarlos como barcos con 5 órdenes de remos, algo difícilmente creíble, porque 5 órdenes superpuestos daría lugar a barcos muy altos e inestables, mientras que otros se inclinan por veloces barcos de un orden de remos movidos por cinco remeros, algo también difícil de creer por la longitud de los mismos. Los descubrimientos recientes de restos de barcos fenicios en las costas sicilianas y francesas permiten afirmar que las penteras eran barcos con dos órdenes de remos. Los inferiores movidos por dos remeros y los superiores por tres. 
Las penterascartaginesas se convirtieron en embarcaciones de leyenda: se cree que estaban constituídas por cinco órdenes de remos, si bien, debido al empeño de los romanos en asolar Cartago, esa información se perdió para siempre.
La tripulación era de unos trescientos hombres, incluidos los soldados. Tenía también una vela cuadrada en un mástil central que ayudaba en la navegación. La técnica constructiva era, en la Antigüedad, similar en todos los países y distinta de la de la Edad Media. Mientras que en los veleros de la Edad Media y posteriores, se construía primero la quilla, luego las cuadernas del armazón y se terminaba forrando el casco con el tablazón, en la antigüedad la técnica variaba: primero se construía la quilla, luego el tablazón y por último, e invirtiendo el proceso, las cuadernas. Además los cartagineses introdujeron una técnica constructiva especial: los elementos prefabricados que le permitían construir gran número de barcos en poco tiempo, ensamblando las piezas numeradas para facilitar la labor a los carpinteros.

La técnica de combate era el ataque al espolón para luego remar hacia atrás y dejar que el agua entrar en el barco enemigo. Mediante esta técnica lograron importantes victorias navales contra griegos y romanos. Sin embargo, los romanos que eran una potencia terrestre y no naval, desarrollaron una estrategia de enfrentamiento con las veloces penteras que era dotar a sus trirremes de un artilugio llamado cuervo. El cuervo era una plancha de madera, con unos garfios en los extremos que se clavaban en la cubierta enemiga, trabando los barcos, y permitían que la infantería romana pudiera abordar el barco enemigo. Esta táctica convertía las batallas navales en una prolongación de las batallas terrestres en las que no importaba la calidad de los barcos sino de las tropas. 


Los barcos griegos eran ligeros, con un orden de remos impulsado por cincuenta remeros, y se llamaban penteconteras. Más adelante, en el siglo V a.C., el buque principal era la triere, antecesor del trirreme, que tenía 50 metros de eslora por 7 de manga y estaba impulsado por tres órdenes de remos. La quilla y las cuadernas estaban hechas de madera de fresno y el casco de abeto. Por lo general la triere sólo tenía un mástil con una verga y una vela cuadrada y empleaba, a modo de timón, dos grandes remos sujetos a ambos lados de la popa. Su dotación era de 170 remeros a los que se unían 10 marineros de maniobra para la vela, 10 soldados de infantería (hoplitas) y 10 oficiales, lo que completaba los 200 tripulantes. La longitud de los remos oscilaba entre los 3 metros del orden de remos más alto y 1,60 metros del más bajo. En la época dorada de la Atenas de Pericles, la ciudad tenía una fuerza regular de más de 400 trieres.


                                                             Trirreme modelo

La Roma republicana, era una potencia eminentemente terrestre; pero la confrontación con Cartago, en la Primera Guerra Púnica (264 a.C.), la obligó a desafiar a la potencia naval del momento. Con los restos de un buque cartaginés que varó cerca de Roma, copiaron su diseño y, en menos de 2 años, habían construido más de doscientas trirremes.

Aunque en la primera confrontación naval entre ambas potencias, Roma perdió su flota, en tres años reconstruyó la flota adaptándola a nuevas técnicas de combate más próximas a las terrestres. El trirreme medía unos 50 metros de eslora y portaba una vela cuadrada. Sus tres órdenes de remos le impulsaban a gran velocidad contra el barco enemigo al ritmo que el "cómitre" marcaba y, una vez que el espolón se clavaba en el costado del adversario, dejaban caer el "cuervo". Así unidos, las tropas de asalto pasaban al buque adversario trabándose una lucha que terminaba con la captura de uno de los barcos.

Más tarde, en la época de Julio César, se dotó a los trirremes romanos de armas ofensivas como catapultas y ballestas que lanzaban bolas incendiarias. El trirreme fue el rey del Mediterráneo hasta el final del Imperio Romano.

Tras la caída del Imperio Romano, se inicia un período oscuro en cuanto a fuentes escritas que nos hayan permitido dilucidar con claridad como evolucionó el "arte de la vela". Y no fue hasta la aparición de los vikingos y sus famosos drakkar que podemos volver a tomar una referencia clara sobre cómo evoluciona la vela en el mundo occidental.

De la eclosión de la sabiduría marinera durante la Edad Media, en breve se publicará en este portal naútico un amplio reportaje en que podremos saber más a cerca de la renovación de las técnicas de navegación y más concretamente de cómo la vela se erigió en el vínculo entre diferente mundos.